Este primer tema de la materia de Didáctica da
Ensinanza das Linguas Estranxeiras me ha gustado mucho y me ha parecido muy
interesante. Particularmente, me ha resultado muy útil que hablásemos de las
características del alumnado: situación social, contexto lingüístico, objetivos
de aprendizaje, edad, etc. Aunque ya habíamos empezado a hablar un poco de este
tema en la asignatura de psicología, el contenido estaba más centrado en el
alumnado adolescente y en posibles problemas que puedan surgir en un aula de instituto. En esta asignatura hemos cubierto un rango más amplio.
Uno de los aspectos que a mí me da más miedo de
ser docente es no ser capaz de adaptarme al grupo que tengo delante y que, a
causa de esto, los alumnos no cumplan todos los objetivos con los que han
comenzado el curso. Todos los grupos a los que nos vamos a tener que enfrentar
van a ser heterogéneos, pues cada individuo es un mundo y cada uno tenemos
nuestras distintas dificultades de aprendizaje. Por ejemplo, en una EOI, que es
donde me gustaría poder llegar a trabajar algún día, te encuentras alumnos de
distintas edades, distintas situaciones familiares, distintos objetivos de
aprendizaje, distintos niveles de uso de la tecnología y distintos problemas. Alguna
vez, dando clases particulares, ya me he encontrado con situaciones que me han
supuesto un reto, como personas con problemas de audición o con dificultades de
aprendizaje. En estos casos he tenido que buscar recursos o formas de trabajar
distintas y que funcionasen con ellas. Sin embargo, creo que de forma
individual es más sencillo, pero cuando están dentro de un grupo en el que cada
uno tiene unas circunstancias distintas me parece mucho más complejo y me impone aún más respeto.
Sin embargo, hay algunas de estas situaciones que en un principio pueden ser problemáticas, pero que a la larga se les puede
sacar provecho. Por ejemplo, tener un grupo con edades muy distintas. A mí como
estudiante me ocurrió en una clase de idiomas que, por problemas de horarios, acabé
en un grupo en el que la media de edad de la clase rondaba los 65 años. Al
principio fue un poco complejo, porque la mayoría de mis compañeros ya estaban
jubilados, acudían a clase como hobby y no querían hacer actividades de
gramática o de vocabulario, solo querían ver vídeos y charlar. Entonces, el
profesor decidió empezar a darnos la teoría como deberes de forma optativa y, a
la larga, fue muy productivo porque pasábamos mucho tiempo de la clase hablando
y eso no suele ser habitual.
Aparte de esto, en una de las actividades que hicimos en el aula también vimos otra forma de aprovechar la diversidad que tenemos en el aula para facilitar el aprendizaje. El ejercicio consistió en configurar entre todos el repertorio lingüístico de la clase. Creo que este ejercicio se puede llevar a cualquier aula de idiomas, particularmente con adultos, y que es especialmente interesante para hacer en unas de las primeras sesiones del curso. No solo para que los estudiantes se conozcan más y puedan compartir entre ellos experiencias que hayan tenido aprendiendo distintas lenguas, sino que también puede ser una pista muy grande para el docente, para saber desde qué punto parte cada uno en este sentido.
Otra actividad que realizamos fue el
diagrama de Venn, en el que tuvimos que comparar la adquisición de la L1 y la
L2 y destacar las diferencias y similitudes de aprendizaje entre ambas. Al
igual que en el caso anterior, creo que también puede resultar productivo hacer
esta actividad con nuestros grupos de estudiantes en un futuro, para trabajar la competencia
aprender a aprender y que reflexionen sobre en qué les puede ayudar una lengua
que ya conocen en el proceso de adquirir un idioma nuevo. Muchas veces, durante
el proceso de aprendizaje de una lengua nueva tenemos momentos de desmotivación, sobre todo a partir del nivel intermedio, cuando el aprendizaje
empieza a hacerse más lento. En este sentido, reflexionar sobre el aprendizaje
de nuestra propia lengua materna nos puede ayudar a darnos cuenta que siempre
es un proceso muy lento y a rebajar un poco la presión y la frustración de
aprender una lengua extranjera.
Por último, también tratamos distintas formas de
didáctica para emplear en el aula, dependiendo de las características de los
grupos que tengamos delante. Yo no conocía la mayoría de ellas, por ejemplo, el
CLIL o la diferencia entre el blended
learning y el flipped classroom. Como
estudiante, hasta ahora solo había sido capaz de diferenciar o la modalidad totalmente presencial,
con ejercicios de refuerzo, o la full
online, totalmente a distancia, así que me ha gustado mucho que viésemos todas estas formas en clase. En cuanto disponga de algo más de tiempo, me gustaría leer más sobre este tema, porque me queda un mundo por aprender.

O profe de portugués - https://oprofedeportugues.fala.gal/
ResponderEliminarBoa tarde, Ana! E parabéns polo artigo, porque alén de presentar aspectos da materia complétalo coas túas reflexións e opinións.
Da mesma forma que a ti, descoñecía as modalidades de ensino que non fose presencial con reforzo ou completamente online, así que foi un descubrimento.
A respecto do medo que comentas no inicio, a verdade é que parece que ao final estaremos como docentes 'sós ante o perigo', e só podemos confiar nas nosas capacidades de adaptación e nas ferramentas que teñamos á nosa man para desenvolvernos nas situacións máis complicadas. Dalgunha maneira tamén iremos perfeccionando o noso método e experimentando segundo teñamos grupos e alumnxs con certas particularidades, pero de certeza que calquera planificación previa pode ser insuficiente para algunhas circunstancias... Como se ve no exemplo que comentas da EOI, onde calquera solución salomónica da docente (imaxinemos, obrigar a esas persoas a facer os exercicios) tería un resultado seguramente negativo.
Un saúdo!
Marcos
¡Hola, Ana!
ResponderEliminarEn primer lugar, enhorabuena por tu entrada, no solo por incluir los contenidos y actividades trabajados en clase, sino también por compartir con nosotros tu curiosa experiencia como alumna y tus preocupaciones como futura profesora. Creo que estamos todos igual o parecido, ya que la docencia implica una responsabilidad muy grande y, como tú dices, el no ser capaz de adaptarte a tu alumnado (o al revés) puede derivar en la desmotivación de ambas partes o en otras dificultades de aprendizaje mayores. Sin embargo, estoy segura de que todos los docentes han atravesado fases como esta y que, como comenta Marcos, la experiencia nos irá dando todas las claves que necesitamos.
Tu anécdota como alumna me llamó mucho la atención. Es muy probable que a mí también me resultase complejo adaptarme a esa clase, ya que soy muy fan de la gramática y podría estar haciendo ejercicios durante horas antes de tener que practicar la expresión oral, pero, en el fondo, tus compañeros estaban siendo partidarios de una de las mejores metodologías para el aula de lenguas extranjeras, así que ¡bravo por ellos (y por el profesor que les hizo caso)!
Por último, gracias por el artículo que dejaste enlazado sobre la motivación de los adultos. En cuanto tenga un rato libre, me dedicaré a leerlo, ya que es un tema que me interesa bastante.
¡Un abrazo!
Hola, Ana :)
ResponderEliminarMe ha gustado mucho tu entrada y la reflexión que has hecho. A mí también me surgen muchas dudas a veces sobre todo lo que puede ocurrir (y lo que puede ir mal) cuando finalmente me enfrente a una clase. Por supuesto, solo la experiencia quitará esos miedos y a veces lo que nos parece muy difícil solucionar, luego no lo es tanto. Me refiero a lo que dices sobre adaptarte al entorno de la clase. Es verdad que requiere una buena observación del aula el intentar averiguar lo que los alumnos desean. En la EOI, claro, el alumnado es tan variado que a veces puede resultar difícil.
Me llamó la atención tu experiencia porque tuve una experiencia similar hace unos años. En ese caso, yo solo observaba (porque eran unas prácticas), así que no era profesora ni alumna. Fue en el Instituto Cervantes y se dio la casualidad que muchas de las personas que iban solo lo hacían como entretenimiento y no querían deberes o demasiada seriedad, por decirlo así. En ese caso, pienso que puede ser sencillo adaptarse, aunque el ritmo de la clase será mucho más lento. Lo que sí creo que es problemático es cuando los alumnos tienen aspiraciones diferentes. Entonces supongo que solo puedes mezclar actividades más dinámicas con otras que lo serán menos, pero seguro que sabrás (y yo también, espero) encontrar la solución adecuada.
Me ha gustado mucho leerte. Creo de verdad que podremos resolver este tipo de situaciones, pero qué sería de la vida sin retos. ¡Un abrazo desde la distancia!
Ola, Ana!
ResponderEliminarInteresantísima a entrada! Penso que o medo que comentas é bastante habitual, eu persoalmente tamén o comparto. Eu traballei de profesor de xaponés nun centro cultural, ó que a xente iba máis a pasar o rato que outra cousa, e na aula tiña a uns 10 alumnos e alumnas que tiñan entre 17 e 65 anos. E nótase moitísimo a diferenza de intereses, de obxectivos, de motivación polo idioma, etc. Non é sinxelo adaptarse de primeiras, pero tamén é unha experiencia que te obriga a desenvolver algunhas estratexias para que máis ou menos todo o mundo satisfeito e motivados (tal e como fixo o teu profesor, por exemplo).
O tema da motivación na ensinanza de linguas paréceme moi complexo. Todos pasamos por fases de desconfianza en nós mesmos, de mirar arredor e pensar "todos saben máis ca min" (o cal non debería preocuparnos, pero é así, preocúpanos), etc. Calqueira actividade, como a do diagrama de Venn, que poida enfocarse para potenciar a motivación... benvida sexa. Esta é outro dos temas que a min me preocupa como profesor: ter a capacidade de manter a un alumnado heteroxéneo motivado.
Un pracer lerte! Vémonos!
¡Hola Ana!
ResponderEliminarEspero que estés muy bien :) Me gusta tu blog, ¡le has dado mucha vida, Bravo! y como veo aquí y en las enteradas de otrxs compañerxs sobre este tema, pensamos igual en interesante que fueron los contenidos, que bien :)
En mi opinión, tienes razón de todo el mundo para estar preocupada por no ser capaz de adaptación con una nueva situación como un grupo de alumnxs, porque en realidad a mi me pasa también este miedo y cada vez más que estamos cerca de las prácticas, pero no worries, eso es normal y ya veras como va a salir bien todo.
Fue muy buena idea compartir tu experiencia en un aula donde tenías lxs compañerxs mayores, nunca no he pensado en una situación así y en lo que puede hacer un/una docente para llevar a cabo su clase, considerando el interés de todo.
Por último, estoy contigo en los momentos de desmotivación que muchas veces nos pasa a la hora de aprender un idioma nuevo, y como dijiste tú es la lengua materna que puede ayudarnos para rebajar la presión.
Sí Ana, nos queda un mundo por aprender, entonces a por ello.
¡Un abrazo!
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarOla, Ana!
ResponderEliminarParabéns pola entrada! sempre é positivo para os que nos estamos a preparar para ser docentes no futuro compartir experiencias, dúbidas e inseguridades. Agradécese ademais que ilustrases as complexidades da docencia en grupos tan heteroxéneos como os das EOIs, a verdade é que eu como alumno tiven unha experiencia similar á que comentas.
Por outra parte, coincido en que foi moi revelador tratar a docencia para grupos nos que as idades non son as habituais para ESO, bacharelato e FP, aínda que agora que o tratamos nesta materia non podo evitar pensar que quizais deberíamos traballar máis sobre este aspecto.
Saudiña!